Jueves, 01 de diciembre de 2005
Los negocios buscan crear valor, pero éste no debe ser sólo para los dueños. Incluso argumentos propiamente economicistas apoyan ello.
A propósito de los conceptos del candidato Hirsh que pueden resumirse en la frase con que titulo, "hay que cuidar a las manzaneras tanto como a las manzanas", he recordado en estos días que eso es exactamente lo que transmito a mis alumnos, en las diversas asignaturas de gestión que he dictado.
Más valor para los dueños + más valor para los clientes + más valor para los empleados.
El objetivo central de toda empresa es la creación de valor, esencialmente para los dueños de la misma. Colocado en sencillo, la idea es que en un determinado lapso de tiempo (que depende de cada negocio), los dueños obtengan más dinero que el que colocan en la empresa. Así de frío, así de simple.
Es la forma que tiene la empresa de subsistir en el tiempo y tener sentido. Puede haber empresas creadas con un objetivo de ayuda social, pero si no se sustentan económicamente en el tiempo y al menos no generan pérdidas para sus dueños, no son viables.
Pero, la cración de valor empresarial no se queda allí. Para crear valor para los dueños, hay que crear otros valores.
El marketing, orientación o filosofía o forma de hacer negocios, propone que los negocios se diseñen creando valor para clientes y consumidores (el mercado). De esa forma, el negocio tiene más chances de funcionar, y por ende, de generar valor para los dueños. La creación de valor para clientes (los que colocan el dinero para la compra de productos) y consumidores (los que usan los productos comprados) se refleja en la satisfacción a plenitud de las expectativas sobre los requerimientos que éstos tienen.
Hay que considerar, además, un tercer eje de generación de valor: crear valor para los empleados. Nada se saca si sólo clientes y dueño(s) sienten que ganan con el funcionamiento del negocio. En algún momento, la insatisfacción de los empleados redundará si no en el fracaso del mismo, al menos en mermas al resultado que pudiera lograrse si ellos también ganaran.
La relación de empresarios y empleados debe ser del tipo ganar-ganar. Ambas partes deben sentirse partícipes y ganadoras del negocio que juntos llevan adelante. Ambos se necesitan. Y no se trata sólo la implicancia trabajador insatisfecho --> malos resultados, sino que también la inversa: trabajador satisfecho --> mejores resultados.
Se trata tanto de una cuestión social como económica. Es cierto que debemos procurar una sociedad mejor, las empresas son organizaciones humanas, ideadas, lideradas y compuestas por seres humanos, y como tales, extensión de nuestros propios valores y principios. Pero, también está la quizás fría mirada del negocio puro. El negocio mejora, si también crea valor para los empleados. La buena noticia es que en ese esquema, ellos crecen con el primero.
¿Y la comunidad y el medio ambiente?
Los tres ejes anteriores, creación de valor para los dueños + creación de valor para los clientes + creación de valor para los empleados, deben ser cada día más, complementados con una consideración de funcionamiento armónico con la comunidad y el medio ambiente, procurando la creación de valor también para ellos o, al menos, la no-creación de des-valor. Es decir, el no daño a la comunidad y el medio ambiente por el funcionamiento del negocio en cuestión.
El problema es que hoy, muchas empresas están todavía en la etapa básica de ni siquiera reconocer que deben orientarse al cliente. Menos, entonces, miran a sus empleados, la comunidad y el medio ambiente. Son tareas que no sólo se deben pedir al Gobierno de turno, sino que deben ser llevadas a cabo desde el cargo que cada uno ocupe en la empresa que participa y desde el lugar que la sociedad nos otorga.
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¿Y qué significa entregar más valor al dueño? ¿Qué significa crear valor para los dueños y generarles más dinero que el que colocaron en el negocio?. No significa solamente aumentar (y maximizar) los ingresos, sino que también y conjuntamente, disminuir (y minimizar) los egresos (costos operacionales, inversiones e impuestos). De allí que lo que haya que hacer es optimizar (mezcla de maximizar unos y minimizar otros) la rentabilidad, es decir, el margen que queda de restar los egresos de los ingresos, comparado con los egresos. ¿Por qué hablamos de optimizar, mezclando la maximización y la minimización?. Porque ingresos y egresos son dependientes. No son variables independientes que puedan ser tratadas por separado. Un esfuerzo por aumentar ingresos, generalmente lleva aparejados aumentos en los egresos, salvo que haya ineficiencias que se esté reparando. Por ejemplo, si se quiere vender más, se puede requerir más vendedores --> más sueldos que pagar. O más incentivos a los vendedores que ya existen --> más comisiones que pagar. Y vender más significa producir más, es decir, incurrir en gastos adicionales de materias primas y materiales --> más gastos en insumos. E incluso una decisión de aumento de producción puede implicar que la planta productiva quede chica y haya que hacer un cambio de escala e inversiones para el crecimiento de la planta o la construcción de una segunda planta --> más inversiones. Cuando se toma la decisión de vender más, se debe tener cuidado qué implica ello desde el punto de vista de los costos de la decisión. Vender más no es gratis, salvo, evidentemente, dentro de ciertos rangos de capacidad ociosa. Pero, a veces, se comete el error de incentivar a la fuerza de venta cuando el área productiva no es capaz, generando un daño a la empresa, más que un beneficio, desde que no se puede cumplir a los clientes en tiempo de entrega y/o en atributos finales del bien o servicio. |
Por: Marcelo Saenz Correa | 5. Negocios | Comentarios (0) | Referencias (1)
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Febrero 2006 | 2006-01-31 23:00:33
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¡Bienvenidos! Soy Marcelo Andrés Sáenz Correa, nacido y criado en Santiago de Chile. Desde estas australes tierras les envío los mejores deseos.
Marcelo Andrés Sáenz Correa
Master in Business Administration
Mag. Gest. y Direcc. Empresas
Ingeniero (eg) Civil Electricista
Con formación dual en gestión, con énfasis en marketing, y en ingeniería civil electricista, con énfasis en telecomunicaciones, ha desarrollado habilidades de análisis y desarrollo estructurados, dirección y trabajo en equipo, y toma de decisiones, entre otras.
Se ha focalizado en evaluación y dirección de proyectos y negocios, en estrategia y marketing, y en aplicaciones de tecnologías de la información y las comunicaciones.
Ha realizado docencia en diversas asignaturas relacionadas con sus especialidades.
Edith Ruth Canales Merino
Ingeniero Ej. Gestión Informática
Postit. Prep. y Eval. Proyectos
Auxiliar de Enfermería
Con formación dual en gestión de proyectos y servicios de salud, en los trabajos desempeñados ha desarrollado habilidades de análisis y desarrollo, trabajo en equipo, manejo de crisis y presión, desempeño en turnos y toma de decisiones, entre otras.
Los estudios de post-título, y en particular el proyecto final “Construcción y Operación del Embalse Chacrillas”, han permitido adquirir conocimientos de análisis de riesgos –y manejo del software @Risk-, de efectos ambientales en la evaluación de proyectos y de evaluación social de un proyecto.